Una verdad eterna impresa en una prenda.
Esta remera proclama el corazón del Evangelio:
“Un dador de sangre salvó mi vida.”
En el frente, el mensaje conecta el sacrificio de Cristo con una imagen que todos entienden: la sangre que salva, la vida que es rescatada.
En la espalda, la declaración lo completa:
“Cristo dio su vida por mí.”
Una prenda que no es simbólica: es clara, directa y poderosa.









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